Para jóvenes emprendedores

Más o menos cuando tenía 8 años quería ser médico, quería serlo porque sentía que mi Madre soñaba que lo fuera, pero además de eso me gustaba ayudar a los demás… lo que no sabía en esa época es que se puede ayudar a las personas de muchas maneras aparte de ser médico…

A mis 13 o 14 años conocí un amigo llamado Oscar, aunque no recuerdo su apellido, si recuerdo que su familia tenía una panadería y algún día me dijo, “Ariel, porque no vendemos fresas con chocolate, yo sé como hacerlas y podemos encontrar lugares para venderlas…” Como la idea me pareció buena empezamos a organizarnos: compramos lo necesario en la mayorista de alimentos llamada Abastos y cuando las teníamos listas nos fuimos a un lugar donde se congregara mucha gente: La Iglesia. Nos fue muy bien, a partir de ese día las personas golpeaban en mi casa para comprar y hasta mi hermana llevaba a la universidad para vender. Aunque el negocio marchaba, habían varios problemas que no me animaban a seguir con el proyecto, el primero y principal, NO me gustan las fresas con chocolate, y segundo lugar, era un trabajo muy dispendioso para tan baja ganancia teniendo en cuenta que en esta época buscaba un ingreso personal y no generar valor, así que abandone mi primera sociedad.

Cuando estaba en la universidad, con mi novia de ese entonces empezamos a fabricar bisutería. Era un producto que me gustaba porque se acercaba a la indumentaria rubro en el cual trabajo ahora, pero la idea no me termino de convencer pues las ganancias seguían siendo bajas y dependíamos de las piezas importadas. Adicional a eso, tal cual como lo encontramos en los libros de administración, estábamos en una marea roja, es decir que muchas personas estaban haciendo lo mismo y los clientes siempre querían el menor precio. Así que al no tener un valor diferencial, ese proyecto cerro junto esa relación.

En esa época universitaria, empezamos a hacer la práctica industrial en Multidimensionales de Colombia con otros compañeros, una empresa grande que nos brindo herramientas muy importantes, ya que estábamos en el equipo de desarrollo de nuevos productos y podíamos dejar llevar la imaginación hasta el límite que nos lo permitieron las máquinas de la empresa. Gracias a esta experiencia conocí a mi compañero de tesis con el que iniciamos un nuevo proyecto. Con Paulo empezamos a trabajar en una tesis llamada el Pensamiento Analógico por Modelos, el cual defino como un cuadernillo para estimular la creatividad. Al final del semestre y junto a profesores y otros alumnos escribimos un libro que ahora distribuye la universidad Jorge Tadeo Lozano.

En la misma época de la tesis inicié un nuevo proyecto con unos amigos de la universidad. Queríamos hacer una agencia de diseño pero necesitábamos capital para empezar, así que tomamos parte del conocimiento que ya tenía en bisutería y juntos empezamos a formular ideas para hacer chaquetas que nos permitieran conseguir el dinero para emprender nuestra agencia de diseño. Analizando años después esta experiencia, me di cuenta que el error más grande que teníamos es que los 3 teníamos perfiles muy parecidos, todos éramos diseñadores industriales con muchísimo entusiasmo para diseñar, pero ninguno con las capacidades administrativas a nivel económico que necesita un proyecto para poder salir adelante. Fue un emprendimiento que no despego pero como en todos los demás, aprendí bastante.

Más adelante viaje a Argentina con el propósito de continuar con mis estudios, aproveché mi estadía en Buenos Aires para exponer en el encuentro latinoamericano de diseño el libro PAM (Pensamiento Analógico por Modelos) que escribimos en la universidad.

Después de 2 meses de vivir en Buenos Aires entre a una agencia de diseño, y tuve la oportunidad de evaluar la situación desde adentro, entender los pro y los contra que maneja una empresa de este tipo.

En ese viaje, se fue creando otra relación y otro emprendimiento, esta vez recogí todas las experiencias, anécdotas y enseñanzas de los proyectos anteriores. Fue quizás gracias a ese conjunto de cosas, sumado a muchos sueños y pasiones el proyecto duro casi 7 años…

Siempre pensé que si queremos hacer algo lo podemos hacer y no necesitamos una gran inversión, ni un padrino que ayude a crecer nuestra empresa… Solos, persiguiendo lo que queremos y convencidos de que las cosas van a salir bien lo podemos lograr. Casualmente para el cuarto año de Closet1839 (como se llamaba ese emprendimiento) empecé a correr maratones, estaba en el GYM y me retire, porque me convencí que podría entrenarme solo; y así fue, salía a correr todas las mañanas 5, 10, 15 kilómetros, los domingos generalmente teníamos carrera de 10 Kilómetros y en la noche me iba a jugar futbol, paso más de un año de la misma rutina deportiva hasta que llego la carrera de los 21Km y luego la de los 42Km, las corrí, las sufrí, las disfruté y días después me lesioné… En ese momento me di cuenta que podemos hacer las cosas solo con persistencia, con pasión, pero podemos sufrir una lesión que seguramente pude evitar si hubiera buscado ayuda para entrenarme.

Esta situación de mi vida personal me llevo a pensar que exactamente “lo mismo está pasando con el emprendimiento”. Así que aprovechando mi lesión, empezamos a buscar lugares que ayudan a crecer emprendimientos, aceleradoras de empresas, ferias, exposiciones y demás. En menos de un año la empresa había crecido un 20% en sus ingresos, las personas escuchaban más sobre Closet1839, tanto así que un día nos contactó la revista Pymes del periódico el Clarín de Argentina para hacernos una nota sobre emprendedores extranjeros en la Argentina.

 

Meses después, con mi novia de esa época decidimos luego de analizar mil y un razones, regresar a Colombia. Ella estaba ahora dedicada a la gastronomía y yo estaba analizando el giro del proyecto, quería usar el mismo producto que veníamos utilizando -las camisetas estampadas- pero en un modelo de negocio totalmente distinto. Yo viajé antes a Colombia para iniciar con ese proyecto y ella se quedó terminando unos cursos de gastronomía… Cerramos el proyecto Closet1839 en Argentina y cuando nos dimos cuenta también terminamos cerrando esa relación.

Ahora estoy en este nuevo proyecto, el cual fue el resultado y la evolución de todos los emprendimientos anteriores, los pro y los contra, necesitaba solucionar primero todas las falencias para luego recoger todas las virtudes e imprimirlas a esta nueva iniciativa.

Primero, necesitaba a un socio totalmente distinto a lo que soy yo, con los mismos valores y visión pero con un desarrollo profesional complementario.

Segundo, hablar del proyecto, exponerlo, hacer que las personas lo conozcan, usar toda la campaña de mercadeo necesaria, crear estrategias de viralización y que los usuarios empiecen a saber de que se trata esta idea antes de que conozcan el producto.

Hay muchas más estrategias que estamos aplicando que pronto conocerás cuando tengas uno de nuestros productos en tus manos.

 

 

Ahora, que consejos podría dar:

– Creo que una de las cosas más importantes es empezar a conocernos, analizarnos, saber que nos gusta, que nos hace felices, que nos inspira y que no, tener una lista de cosas fundamentales que hacen nuestros días maravillosos, comer, caminar, leer, escuchar música, dibujar, hacer ejercicio, etc.

Y con esta lista de cosas que amamos intentar monetizarlas. La mejor forma de ser exitoso es crear un proyecto de vida con esas pasiones, no sumar todas en un bolsa y empezar, la idea es tomar las dos o tres mejores y crear un proyecto… posiblemente más adelante se vayan sumando las otras cosas que te gustan o posiblemente vayas sacando algunas que no funcionan tan bien para lo que estas creando, pero lo importante es estar involucrado en un proyecto que ames, que disfrutes haciéndolo, que no sea un trabajo, por lo contrario que sea una diversión para ti.

Una de las frases que tenemos como filosofía de DiCreem (este nuevo proyecto) es: “No se trata de dinero o trabajo se trata de CREATIVIDAD Y PASIÓN”

 

– Rodéate de las personas que pueden cambiar tu vida, que la estimulan, que la hacen mejor, vas a necesitar de este círculo de contención para los momentos que no son tan buenos, para los momentos difíciles donde crees que las cosas están saliendo de control.

Por ejemplo: vas a jugar un partido de futbol, baloncesto, etc… supongamos que tu equipo está conformado por 5 personas: uno es muy hábil y su destreza es del 100%, los otros 4 se reparten en 60%, 40%, 30% y 20%, si sumamos estos porcentajes tenemos un equipo del 250%. Ahora, ¿Que pasaría si te rodeas de las personas adecuadas y puedes lograr un equipo al 500%? Seguramente las personas que están del 60% para abajo tendrán algunas habilidades donde puedan estar al 100%, pero el objetivo es que tu encuentres cual es esa habilidad que te lleva a ese 100% y a las personas que pueden tener esa misma habilidad y destreza.

Cuando me refiero a que te rodees de estas personas no es solo para encarar la ejecución de un proyecto, también lo es porque en algún momento cuando no estén saliendo bien las cosas, muchas personas proyectarán sus miedos sobre ti con frases como: “Eso no se puede hacer, es muy difícil, las cosas están muy complicadas en este país, porque no buscas empleo, entre otras…” y estas personas seguramente son las que más te quieren y aun no comprenden tu situación. Puede ser tu madre ó familia intentando protegerte ó simplemente amigos que no quieren salir de su zona de confort y proyectan sus miedos hacia ti.

Es precisamente para estos momentos que necesitas estar rodeado de este círculo de contención, de aquellas personas que te apoyan y en algún momento tendrás la oportunidad de apoyar.

Hay dos historias que marcaron mucho mi forma de pensar, la primera es sobre un chico joven que le encantaba escribir y se lo comento a sus papás, ellos tradicionales como muchos de nuestros padres le dijeron que tenía que ser médico, abogado o algo que le diera dinero para su futuro, para ser ALGUIEN en la vida, como si uno fuera “alguien” por la profesión que eligió. La obsesión de sus papás por corregir a este chico fue tan grande que lo internaron en psiquiatría, lo medicaron y llegaron al extremo de hacerle terapias de electrochoque, después de esto el chico salió y por más esfuerzos que hicieron sus papás, nunca lograron cambiar su forma de ver la vida. Ahora es uno de los escritores más reconocidos a nivel mundial, escribió libros como el Alquimista o el Peregrino los cuales han sido leídos por millones de personas en todo el planeta tierra y Paulo Coelho, sin ningún resentimiento con sus padres pues siempre aseguro que lo estaban haciendo por su bien, alcanzo un sueño que a pesar de las circunstancias adversas, nunca se dejo arrebatar.

La segunda historia es de una niña de colegio súper hiperactiva, no ponía atención en clase y se la pasaba de un lado para otro, en el colegio la diagnosticaron con problemas de atención y aprendizaje, la Madre preocupada la llevo al psicólogo, hablaron un rato los 3 y el analista le pide un minuto a la Mamá para que puedan hablar a solas, la niña se queda en la oficina escuchando música y ellos salen al pasillo a charlar, al cabo de un tiempo se quedan mirando a la niña y empieza a bailar, la madre preocupada le pregunta al psicólogo que tiene que hacer, y él le responde: “yo la puedo medicar y limitar muchas de sus habilidades ó usted puede comprenderla e inscribirla a clases de danza.” Ahora esta niña es de las mejores bailarinas del mundo interpretando obras como el Lago de los Cisnes y fundando compañías de danza por Nueva york y Londres.

 

 

Uno de nuestros principales problemas es creer que todos necesitamos la misma educación, que si no sabemos Matemáticas, Química, Física o Español, o alguna de estas materias “importantes” no vamos a poder afrontar el mundo y ámbito empresarial, que tenemos que ser todos iguales y alcanzar determinado puntaje para entrar a otra institución y luego a otra, para en algún momento ingresar a una gran empresa en la que muchos de estos conocimientos no van a ser aplicados.

A lo que voy es que tanto jóvenes como papás, hermanos o profesores, debemos poner atención a las señales, debemos intentar conocernos y percibir que habilidades son las que predominan para explotarlas en nosotros o ayudarlas a explotar.

Seguramente esas habilidades nos llevaran a ser los mejores empresarios o los mejores elementos de esas grandes empresas que en algún momento soñamos trabajar.

Hay muchas cosas por contar pero poco tiempo para hacerlo… No fui doctor como pensé que quería mi madre, pero creo que compartiendo estas experiencias puedo ayudar a las personas como a mis 8 años quería hacerlo.

Hay una frase que me encanto de un ilustrador que entreviste hace un tiempo y me identifique mucho con ella…

“Espero ser Feliz, y convertirme en alguien que mí “yo” de 8 años miraría con admiración.” – Jean Paul Egret –

 

En memoria a Maria Aracely Velasquez

MADRE, hermana, amiga y esposa.

 

La mamá #JulieyAriel

A post shared by ladinoariel (@ladinoariel) on

 

Feliz día.

Ariel Ladino.

@ladinoariel

instagram/Twitter

Responsive WordPress Theme Freetheme wordpress magazine responsive freetheme wordpress news responsive freeWORDPRESS PLUGIN PREMIUM FREEDownload theme free